Abogados López y García | Mi experiencia con Trevijano
971
post-template-default,single,single-post,postid-971,single-format-standard,qode-social-login-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,select-theme-ver-4.5,wpb-js-composer js-comp-ver-6.2.0,vc_responsive
 

Mi experiencia con Trevijano

Mi experiencia con Trevijano

DEBEMOS CONTINUAR

Y HACER REALIDAD NUESTROS POSTULADOS

QUERIDOS REPÚBLICOS: Comienzo, a modo de preámbulo mencionando a la figura insigne de D. Bertrand Russell, al igual que D. Antonio, destacado científico a la par que amante de la libertad y ello porque en su libro “La Conquista de la Felicidad”, que recomiendo vivamente su lectura, señalaba como un factor negativo a esa finalidad de felicidad el mundialmente extendido “TENER QUE…HACER ALGO”. Y razona que ello supone una carga y es enemiga de la idea de libertad propia. De ahí que titulo este artículo como debemos continuar y no, “tenemos que continuar”. Ello vaya dicho en honor del citado Bertrand Russell.

Antes de entrar en lo que considero el fondo del asunto, quiero señalar que personalmente me ha afectado tremendamente el fallecimiento de D. Antonio. Soy y vivo en Oviedo y he tenido la gran fortuna de, gracias a Helena, conocer en persona a D. Antonio muy recientemente, en concreto en noviembre del pasado año y en el mes de enero de este año. Recuerdo que ya la segunda vez que acudí a verlo, le besé la frente al llegar y al despedirme pues en mi foro interno lo sentía como un familiar, un abuelo por su cariño, sencillez, humanidad, por ejemplo ese segundo día él creía que iba a comer en su casa pero dado que había ido a Madrid a un juicio debía regresar a Oviedo y se lo agradecí mucho pero, a mi pesar, no tuve el placer de comer con él, en fin…quien le conocía personalmente sabe de lo que hablo.

   En las conversaciones con él hablábamos un poco de todo pero sí recuerdo que en esa segunda visita le comenté que la gente de a pie, corriente y común, por mi limitada experiencia, sí estaba muy decepcionada de la clase política de ineptos que tenemos. Y aquí es donde quiero llegar pues volviendo a ver su conferencia en el Ateneo de Madrid decía que nuestra empresa, nuestros fines, trascendían a su persona y depositaba toda su esperanza en los que nos sentimos repúblicos para seguir lo que él persiguió toda su vida: la Libertad y más en concreto, según él mismo dedujo a nivel filosófico-jurídico con su vasto conocimiento de la historia y de los distintos regímenes políticos y formas de gobierno, la Libertad Política Colectiva. Recuerdo que en esa segunda visita le comenté a D. Antonio que si esa Libertad Política Colectiva, en realidad, no era la Soberanía del Pueblo y si bien le hizo pensar sí me matizó determinadas diferencias. Retomando su conferencia del Ateneo, decía el Sr. Trevijano que, en todo tiempo y lugar, una sociedad cualquiera se componía de tres tercios o sectores de población: el tercio que detenta el poder y círculo cercano, el tercio poblacional que se adaptaba a ese otro tercio que ejercía el poder y, finalmente y esta es la clave, el tercio de la sociedad contraria a dicho poder, que D. Antonio viene a encuadrarlos en los elevados porcentajes de gente que jamás vota. Y ahí señalaba la clave de la función del M.C.R.C. que era, es y será en atraer a ese tercio de la población a los justos postulados del M.C.R.C. pues consiguiendo esa meta el tercio social sin criterio propio nos apoyaría por ser más natural y justo que lo que hay hoy en día. De ahí mi título y por ello, ahora más que nunca para honrar la memoria de D. Antonio, debemos acudir a cualquier tipo de elección a decir que no votamos porque somos del M.C.R.C., no reconocemos la impostura que se viene prolongando antes ya del fallecimiento del dictador Franco y todo ello a la par que todos debemos intentar, cada uno en la medida de sus posibilidades, difundir, expandir, dar a conocer el ideario del M.C.R.C., gran parte del cual lo expuso D. Antonio al intervenir en bastantes programas de mi paisano José Luis Balbín en el excelente programa “La Clave” pues, como bien decía D. Antonio, a nivel civil estaba ya muerto pues ningún medio de comunicación –le hablé por cierto de Pedro J. y de Federico Jiménez  Losantos, que presumen de liberales y de libertad y han resultado otros traidores más- se hizo eco jamás de sus intervenciones ni era invitado a ningún tipo de tertulia, espacio de discusión, etc; en medios de comunicación, es decir, seguía siendo el “Maverick” del sistema actual. De forma que lo dicho, debemos seguir con el ideario y, como en esa conferencia del Ateneo bien decía Tierno Galván, los personajes y hechos históricos tardan tiempo y generaciones en plasmarse genuinamente en los libros de historia pero, al final, con el coraje, honradez intelectual y personal y la pasión por la libertad que nos deja D. Antonio como legado, todo llega en esta vida. Así que muchos ánimos a todos y ¡adelante con nuestra conquista de la Libertad Política Colectiva!.

No Comments

Post a Comment