Abogados López y García | El mito de la transición
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El mito de la transición

El mito de la transición

EL GRAN ERROR DE LA TRANSICIÓN

Se imparten últimamente muchas conferencias y Catedráticos y otros opinan al respecto de la transición. Pues bien, y como no podía ser menos, me remito a la insigne figura del muy recientemente fallecido D. Antonio García-Trevijano Forte. Este señor, por mucha gente desconocido y especialmente entre la juventud, fue una figura inquebrantable desde los 16 años de edad contra el franquismo. Siempre se las ingenió para compaginar su trabajo de abogado al tiempo que mantenía contacto permanente con partidos políticos clandestinos e igualmente contrarios al régimen dictatorial. Bastantes años antes de morir el dictador fundó la llamada Junta Democrática que pretendía aglutinar a todas las fuerzas antifranquistas, posteriormente se fundó la Platajunta Democrática con iguales fines. El propósito de esta sabia persona era, al fallecer Franco, llevar a cabo no una reforma ni una transición sino una RUPTURA absoluta con todo lo que significaba el franquismo. Hay que decir que tal propósito fue traicionado por todos los políticos significativos como Fraga, Felipe González, Suárez, Carrillo –es de mencionar que siempre ha declarado su respeto por Gerardo Iglesias así como por Marcelino Camacho- etc; pues la ruptura significaba abrir un periodo constituyente, con democracia real, esto es, separación real de poderes y representación vinculante de los políticos y todo ello al margen de la forma concreta de Estado siempre que se cumplieran esos dos requisitos, si bien el Sr. Trevijano simpatizaba con la idea de la República pero en el sentido teórico-constitucional, es decir, nada que ver con la segunda república o los que hoy dicen ser republicanos.

Puesto que los hechos discurrieron por otros derroteros se instauró todo lo que en vida Franco había ordenado, esto es, se designó como Rey a D. Juan Carlos, tuvo un importante papel Adolfo Suárez, jefe de la Falange, y desde las posiciones de Fraga a las de Carrillo, todos estaban de acuerdo en esta Transición puesto que ello suponía, en mayor o menor proporción, repartirse los poderes del Estado, de ahí que la palabra que definió la Transición fue el CONSENSO para que todo quedara entre los cabezas de partido. De ahí vino el Estado de las Autonomías que concede más competencias que un Estado Federal pero suena mejor el vocablo que se inventó a fin de contentar y privilegiar a catalanes y vascos con el consiguiente agravio comparativo para el resto de los españoles.

Por estos motivos y hechos hoy estamos como estamos pues no existen controles democráticos efectivos que vigilen al Poder, en el mundo de la Justicia sale muchísimo mejor parado una persona que sustrae un millón de pesetas que otra que cometa varios hurtos de escasa cuantía. Finalmente, el Estado de las Autonomías lo que ha traído son lo que se llaman “reinos de taifas” de forma que médicos, funcionarios de todo tipo, profesores, etc, dependiendo de en qué Comunidad Autónoma vivan, cobran más o menos realizando idéntico trabajo como igual ocurre con los impuestos que gestionan las Autonomías, donde se hace quizá más palmario que los españoles no somos todos iguales ante la ley, como así debería ser.

Para terminar, en mi humilde opinión, gran parte de estos males se suprimirían con un Estado Central, al modo de Francia por ejemplo, que respetando la diversa idiosincrasia de las diversas zonas de España, sea el Estado Central el que retribuya económicamente por igual a igual trabajo público, la gestión de todo tipo de asuntos públicos como la sanidad o la enseñanza serían más económicas y coherentes si bien para ello habría de establecerse esas dos condiciones que son una efectiva separación de poderes, de modo que se elige a unos parlamentarios por zonas geográficas y que deben rendir cuentas ante sus votantes y sin ningún tipo de obediencia debida a su jefe de partido –como ocurre ahora-; una elección específica y distinta a Presidente de Gobierno, instauración eficiente y efectiva de Órganos Estatales absolutamente independientes que supervisen el correcto funcionamiento del aparato estatal y un Poder Judicial separado y sin relación alguna con partidos políticos. Sinceramente creo que aplicando estas medidas y otras, España iría mucho mejor en todos los sentidos y la gente estaría bastante menos desencantada y exigiría sus derechos como ciudadanos y no como súbditos.

No puedo terminar sin hacer saber que D. Antonio García-Trevijano, con el que estuve en dos ocasiones en su casa, a la par que un erudito que ha descubierto y descrito el concepto de Libertad Colectiva, a nivel de persona era entrañable, cariñoso, cercano, sin presunción de ningún tipo. ¡Ojalá hayas disfrutado las milhojas que te llevé! y D.E.P.

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